Una guía sobre calidad de datos, plazos de reposición, estacionalidad y revisión del responsable para decidir cuánto y cuándo reponer.
Antes de hablar de estimaciones, un inventario se ordena revisando qué datos existen y en qué estado están: registros de ventas, compras, devoluciones y conteos físicos. Si esos registros no son confiables, ninguna estimación sirve. La calidad del dato es el primer paso.
Ordenar el inventario no empieza por un algoritmo, sino por acordar qué se registra, cada cuánto se repone y quién revisa las decisiones. Estas cuatro piezas funcionan con o sin estimaciones automáticas.
Ventas, compras y conteos cargados con la misma definición y la misma frecuencia en cada sucursal.
Cuánto tarda el proveedor en entregar y cuánto margen hay para reponer antes de quedarse sin stock.
Una persona revisa las sugerencias de reposición antes de emitir una orden de compra.
Comprobá que ventas, compras y devoluciones estén cargadas con la misma definición y la misma unidad. Sumá los conteos físicos para ver cuánto difiere el registro del saldo real.
Anotá por producto cuánto tarda el proveedor en entregar, cuál es la cantidad mínima de compra y cuánto espacio hay en el depósito. Esos tres datos definen cuándo conviene reponer.
Establecé un stock mínimo y un máximo por producto a partir de lo que se vende en un período normal. Ajustá esos valores cuando haya picos esperados, como temporada alta o promociones.
Anotá los meses con más movimiento y quién revisa las propuestas de reposición. Esa persona aprueba la compra antes de enviarla al proveedor.
Revisá cada mes cuántos productos quedaron sin stock y cuánto capital quedó inmovilizado, con la misma definición y la misma fuente. Ese seguimiento indica si el criterio de reposición funciona.
Quiebres de stock
Productos que quedaron en cero con demanda registrada.
Capital inmovilizado
Productos sin movimiento en el período acordado.
Ajustes de conteo
Diferencia entre el saldo del sistema y el conteo físico.
Reposiciones aprobadas
Cuántas sugerencias revisó y aprobó el responsable.
Cada indicador se informa con su fuente, el período comparable y la persona responsable de cargarlo.
En AGo ERP el inventario se apoya en los movimientos que ya registra la operación: compras, ventas y ajustes. Si querés sumar estimaciones de demanda, se define según el alcance del proyecto y no forma parte de todos los módulos.
Compras, ventas y ajustes quedan en el mismo sistema. Las conexiones con otros sistemas se acuerdan según el proyecto.
Qué procesos cubre la implementación y qué queda fuera se acuerda con el equipo.
Las sugerencias de reposición quedan a revisión del responsable antes de emitir una orden.
La evolución se revisa con el período y la fuente que acuerde el equipo.
Contanos cómo registrás ventas, compras y conteos hoy. Vemos qué se puede ordenar primero y qué alcance tiene sentido para tu operación.
No hay plazos de mejora garantizados: el alcance y los tiempos se acuerdan con el equipo según tu operación.
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